Adelgazar ya es difícil. Lo es más cuando toda la casa sigue comiendo igual: refrescos en la nevera, galletas en el armario y alguien diciendo "un trocito no hace daño".
Empieza por la conversación, no por la prohibición
- Explica el porqué: "estoy cuidando mi salud y necesito una pequeña ayuda".
- Pide algo concreto: "¿podemos guardar los dulces en el armario de arriba?" funciona mejor que "dejen de comprar porquerías".
- No exijas que todos cambien: cada uno decide su plato.
Organiza el entorno
- Lo que quieres comer, a la vista. Lo que intentas evitar, fuera de la vista.
- Un estante o un cajón solo tuyo, con meriendas que caben en tu día.
- En la mesa, sirve tu plato primero y deja las fuentes en la cocina.
Para los comentarios
Ten una frase preparada y amable: "gracias, hoy estoy bien así". Repetir la misma frase cansa menos que discutir cada vez.
Suma a alguien a tu lado
Muchas veces alguien de la casa se anima a acompañarte. Con una persona de tu lado, el ambiente cambia más rápido.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un médico o nutricionista.