¿Has notado que, después de una mala noche, el día entero parece pedir pan, dulce y café con azúcar? No es falta de fuerza de voluntad. Dormir poco altera las señales de hambre del cuerpo.
Qué muestra la ciencia
En un estudio clásico, hombres jóvenes y sanos que durmieron solo 4 horas durante dos noches tuvieron un aumento de la hormona que estimula el hambre y una caída de la hormona que indica saciedad. También dijeron tener más hambre y más ganas de alimentos ricos en carbohidratos.
Además de las hormonas, quien duerme poco pasa más horas despierto, más cansado y con menos paciencia: la combinación perfecta para picar.
Qué ayuda
- Horario fijo: acostarte y levantarte a una hora parecida, también el fin de semana.
- El móvil lejos de la cama: la pantalla te mantiene despierta y te expone a más anuncios de comida.
- Cafeína solo hasta el inicio de la tarde: el café tardío empeora el sueño aunque consigas dormirte.
- Cena más temprano y más ligera: una comida pesada muy tarde empeora el sueño de mucha gente.
Y al día siguiente de una mala noche
Sé amable y previsible contigo: deja planeada la comida del día, capricha en la proteína del desayuno y bebe agua. Es el día en que vale la pena usar el SOS antes de que el antojo apriete.
Fuentes
- Spiegel K, Tasali E, Penev P, Van Cauter E. Brief communication: sleep curtailment in healthy young men is associated with decreased leptin levels, elevated ghrelin levels, and increased hunger and appetite. Annals of Internal Medicine. 2004;141(11):846-850.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un médico o nutricionista.