Comer fuera no tiene por qué ser el fin del plan. Con algunas decisiones simples, puedes disfrutar del encuentro y seguir dentro del presupuesto del día.
Antes de salir
- No llegues muerta de hambre. Saltarte el almuerzo "para guardar espacio" suele hacer que comas el doble por la noche.
- Mira la carta antes. Decidir en casa, con calma, es más fácil que decidir con hambre y con el olor de la cocina.
En la mesa
- Empieza por la proteína y la ensalada. Sacian y dejan menos espacio para el resto.
- Pide la salsa aparte. Así decides cuánta usar.
- Elige un solo "extra". Entrante, postre o bebida: elige uno y disfrútalo sin culpa.
- Comparte el plato principal cuando la porción sea grande.
Después
- Registra lo que comiste, aunque te hayas pasado del presupuesto. Al día siguiente todo vuelve a la normalidad, y el registro muestra que una comida no cambia la semana.
Una comida fuera del plan no arruina el mes. Lo que lo arruina es convertirla en una semana entera de "ya que estoy".
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un médico o nutricionista.