No todas las ganas de comer son hambre. Saber distinguirlas es la mitad del trabajo para adelgazar, porque cada una pide una respuesta distinta.
Cómo suele ser el hambre física
- Llega poco a poco, horas después de la última comida.
- Acepta muchos alimentos: un plato de comida de verdad la resuelve.
- Da señales en el cuerpo: estómago que ruge, falta de energía, dificultad para concentrarte.
- Se va cuando comes y no deja culpa.
Cómo suele ser el antojo
- Llega de golpe, muchas veces justo después de comer.
- Pide un alimento concreto: dulce, papas fritas, pizza.
- Aparece junto con aburrimiento, cansancio, estrés o una situación (el sofá, el móvil, el final de la jornada).
- Viene en ola y, si esperas, suele bajar en 10 a 15 minutos.
La prueba de 30 segundos
- ¿Cuándo fue mi última comida? Si hace menos de 2 horas, probablemente es antojo.
- ¿Me comería ahora un plato de arroz, legumbres y verduras? Si la respuesta es no, no es hambre.
- ¿Qué pasó en los últimos 10 minutos? ¿Una discusión, aburrimiento, un anuncio?
Si es hambre, come, mejor algo con proteína y fibra. Si es antojo, tienes opciones: esperar a que pase la ola, beber agua, salir del lugar o elegir un cambio que quepa en tu día.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un médico o nutricionista.